El otro precio del COVID-19: cuando la mente es la que sufre

Todo se ha complicado. Tantos avances médicos y estamos todos encerrados porque no hay cura para este virus. Todo lo que dábamos por sentado cambió en un abrir y cerrar de ojos. Y de pronto, un día, paró el mundo. Paramos.

La pandemia de COVID-19 no solo ha traído complicaciones de salud física: ha cambiado la manera en que estamos acostumbrados a vivir. Nuestras rutinas, nuestros trabajos, nuestra forma de relacionarnos, nuestros planes a futuro no son los mismos, y problablemente cambiarán permanentemente más allá de la cuarentena.

Todo esto se ha convertido en un caldo de cultivo para que estemos alterados, estresados, preocupados por el futuro, por las cuentas que se acumulan, por la incertidumbre, porque ahora nada nos garantiza que volveremos a la normalidad o si la “nueva normalidad” que nos aguarda será mejor o peor.


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Lo cierto es que nuestra salud mental está al límite. En algún momento hemos sentido ansiedad, estrés, miedo, pánico, tristeza, soledad, depresión, insomnio, exceso de sueño, inapetencia, exceso de hambre, irritabilidad, falta de concentración… todos son trastornos de salud mental y nos han afectado en algún momento, en mayor o menor medida.

A la OMS le preocupa la salud mental a largo plazo-

La OMS considera que los casos de trastornos de la salud mental y su severidad aumentarán a largo plazo por “el sufrimiento inmenso de cientos de millones de personas”. Esto se debe, según el director Tedros Adhanom, al aislamiento, el miedo al contagio, la muerte de familiares, la incertidumbre y la crisis económica que está acarreando la pandemia de COVID-19.

El aislamiento social que viven millones de personas por la pandemia de COVID-19 también altera nuestro bienestar mental (FOTO: Intenet)

Por ejemplo, en China, donde se inició la pandemia de COVID-19, se han notificado un incremento en la prevalencia de depresión en 50 por ciento, ansiedad en un 45 por ciento e insomnio en 34 por ciento.

Según la OMS, “el impacto en la salud mental (por la COVID-19) es significativo, y podría generar mayores dificultades si no se le hace frente correctamente”, y ya se ha convertido en un motivo de “extrema preocupación”, por lo que han hecho un llamado a los países a aumentar la inversión en servicios de salud mental, recomendando que sean parte de la respuesta al COVID-19.

“Esta es una responsabilidad colectiva de los gobiernos y la sociedad civil, con el apoyo de todo el sistema de Naciones Unidas. No tomar en serio el bienestar emocional de las personas tendrá costos sociales y económicos de largo plazo para la sociedad”, advirtió también.

-Cómo va nuestra salud mental-

Es importante saber que esos sentimientos de tristeza, desgano o falta de concentración son parte de la situación actual y que no todos reaccionamos de la misma manera. No es que nos falte ser “positivos” o que no nos esforcemos lo suficiente, como seguramente algunos nos han señalado. Es, repetimos, parte de lo que estamos viviendo. Así que nada de sentirse culpables: no es obligatorio salir de esta crisis con una habilidad nueva o un estudio nuevo, ni nada por el estilo. Estamos ocupados sobreviviendo.

Otra cosa fundamental es escuchar a nuestro cuerpo en aspectos como dormir lo suficiente, procurar mantener un horario, practicar alguna actividad física, comer saludable -en la medida de lo posible- evitando el exceso de azúcar, el tabaco, el alcohol. Asímismo, limitar el tiempo en internet y las noticias, establecer metas razonables sobre todo en cuanto al teletrabajo y conectarse con otras personas. No pasa nada si hoy no tienes ganas.

Pero aunque todo lo mencionado es parte de una reacción normal ante situaciones difíciles como esta pandemia, es necesario tener en cuenta que al verse sobrepasados -como por ejemplo estar estar triste varios días seguidos sin poder recuperarse por sí mismo- es fundamental pedir ayuda especializada.

Hay varias líneas de ayuda psicológica gratuita disponibles en Perú. Por ejemplo, el Colegio de Psicólogos del Perú ofrece atención en estas líneas en los horarios de 9 a de la mañana a 9 de la noche. El Instituto Nacional de Salud Mental también ha dispuesto atención a través de un call center (614 9210) y también vía su página web oficial.

La Municipalidad de Lima, asimismo, ofrece este servicio a través de la iniciativa Lima Te Escucha , y Psicólogos Contigo cuenta con 32 psicólogos voluntarios a quienes se puede contactar a través de este link.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Mary Sáenz dice:

    Reblogueó esto en Mala Letray comentado:

    ¿Es normal sentir angustia, miedo o tristeza? ¿Estamos obligados a salir de esta crisis “con una habilidad nueva”?

    Me gusta

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